El pasado oculto del detective. ~ Pruébame blogger!

martes, 2 de septiembre de 2008

El pasado oculto del detective.

Seguro que tras leer Investigando el incendio de la casa de la mujer de rojo, carta desde la carcel de un detective desesperado, ¡A por la fotógrafa misteriosa!, Amigos, enemigos, confidentes, aliados..., Y el loro puso las cosas en su sitio, Dilema sobre el secuestrador enmascarado, La venganza de la becaria, Detectivator II: el juicio final (primer round), Sueños calientes, sábanas ardientes, La mujer de rojo, el subconsciente y las vueltas que da la vida, Investigando entre la chamusquina, La guarida de la mujer de rojo, Liando el meollo, llegaron los dioses, Detective desenmarañando la maraña, La tercera facción, En algún lugar..., ¿telesplico o te hago un croquis? Comprendiendo esta Odisea y Becariator II el juicio final (segundo round) aún tienes ganas de leer al menos un capitulillo más... deseo concedido :P.


-Llegas tarde, llevo varios días esperándote.

La voz sonaba dura pero a la vez desesperada. Era una voz acostumbrada a provocar miedo pero que ahora sonaba hueca. Era una voz ronca, de alguien que ha pasado mucho tiempo bajo duras condiciones, pero a la vez sonaba rota, como quien no ha podido soportarlas, como quien ha cedido tras muchos años de lucha. La penunmbra que llenaba la habitación apenas dejaba entrever el rostro de las dos personas que en tensión se controlaban mutuamente. El intruso que se había colado sin previo aviso por la puerta de la habitación llevaba una caja de zapatos bajo el brazo, cosa que contrariamente a lo que pudiera parecer por su aspecto inofensivo, era lo que había puesto en guardia a la mujer. Ella sabía que tarde o temprano llegarían a una situación similar a aquella; pero siempre había imaginado que quien tendría el control sería ella. Había perdido la inniciativa, estaba en una situación incómoda, estaba sola, acorralada. Debió suponer que se encaminaba hacia una trampa cuando decidió volver allí. Debió suponer que algo andaba mal cuando no encontró la caja de zapatos cuando entró a buscarla. Nunca debió ir sola. Pero era una cosa personal. Tendría que afrontar la situcaión. Sin embargo no lo había perdido todo. El hombre que sostenía la caja estaba llorando.

-No pensé que fueras tan cobarde como para utilizar estos viejos trucos. Y además, pensaba que eras un hombre duro.
-¿Cómo quieres que lo sea en estas circunstancias?

Y eran circunstancias duras. Por su actitud y sus palabras ya habría leído los documentos que había dentro de la caja. Ya sabía la mayor parte de los motivos que hacían que lo odiara profundamente.

-Más daño me has hecho a mi todo este tiempo.
-¿Cómo querías que lo supiera?
-No eres ciego. Éramos gemelas, no iguales.
-Lo único que las diferencia es la forma de ser. No supe que tenía una hermana hasta hace nada. Créeme que yo nunca deseé hacerte daño.
-No solo me lo hiciste a mi, se lo hiciste a ella. Años te pasaste haciéndonos sufrir.
-Yo solo quería un hijo... ¡ella nunca me lo pudo dar!.
-¿Y por eso la rechazabas?
-Yo siempre la quise. Nunca le eché en cara que fuese esteril.
-¿Sabes todos los esfuerzos que hizo solo por complacerte? ¿sabes todo lo que sufrió? ¿sabes hasta qué punto llegó para hacer que te sintieras feliz con ella?
-¡Si! ¡yo nunca la obligué! ¡eso no fue lo que hundió nuestro matrimonio!
-¡MENTIRA! ¿Cómo puedes decir esas cosas? ¿es que no te das cuenta?. No solo sacrificó su salud, no solo se prestó a todo tipo de pruebas, no solo probó todo tipo de remedios; ella deseaba tenerlo tanto como tú, y mientras te ibas por ahí a salvar el mundo y la dejabas sola y abandonada. No solo eso, sino que además le llegabas borracho a casa a altas horas de la noche... ¡ella sufría porque nunca sabía si ibas a volver! ¡estuvo a punto de volverse loca!.

Las lágrimas de aquel hombre que ahora se apoyaba destrozado en una esquina arreciaron al oir tales palabras. Sabía esa mujer tenía razón, sabía que en realidad se había centrado en su trabajo para olvidar su sufrimiento. Cada día que volvía por su casa la veía más y más demacrada, más y más cansada, sin voluntad de vivir. Al principio intentaba animarla, pero pese a todo ella no parecía querer verle, cada vez se encerraba más en si misma y le era más esquiva; poco a poco se volcó tanto en su faceta de detective que fue convenciéndose que lo mejor que podía hacer para no provocarle más sufrimiento era no pasar por casa. Ese vacío en su vida lo llenaba con alcohol.

-Yo... yo... yo nunca quise...
-¡Todavía pretendes...!
-¡Yo hice lo que estaba en mi mano!
-¡La abandonaste! ¡Te fuiste con la de rojo!
-¡NOOOO! ¡eso es mentira!
-¡Ibas todas las noches por su casa!
-¡No quería pasar por aquí, no quería hacerla sufrir!
-¡NO MIENTAS! ¡SI NO HUBIESE SIDO POR MI SE HUBIERA SUICIDADO!
-¡Si su actitud hacia mi hubiese seguido siendo igual me hubiera suicidado yo! ¡pero fue ella la que cambió! ¡ella empezó a salir con el hombre de la mujer de rojo!
-¡Tu tuviste la culpa de eso! ¡tu la empujaste! ¡no la querías a tu lado!
-¿Cómo puedes decir eso? ¡Ella era mi vida! ¡todo lo que hacía lo hacía por ella!
-¡SUCIA RATA! ¿Cómo te atreves? Tu nunca entendiste su sufrimiento
-¡Ella nunca entendió el mío!
-¡YO sufrí en mis propias carnes vuestros problemas! ¡tu me has hecho sufrir como nadie lo ha hecho! ¡Tú me arrebataste lo que más quería en el mundo! ¡por tu culpa perdí a mi hermana! ¡y ya me puedes decir qué has hecho con mi hija si no quieres que te mate aquí mismo!



Ahora eran dos las siluetas que vertían lágrimas. La tensión se palpaba en el ambiente. Las miradas de odio hacían saltar chispas. Poco a poco ambos se fueron controlando tras el estallido de ira. Con toda su fuerza de voluntad y pensando en que todo se le escapaba de las manos, el detective más calmado pensó qué diría a continuación.

-Ella está bien. Entiendo tu precoupación, pero yo no fui quien la animó a escaparse. Ella quiso conocerme.
-¿Por qué? ¡Ella sabe tan bien como yo como nos has hecho sufrir!.
-Te equivocas. Ella quería conocerme porque habló con Elisa. Ahora, tras haber leído lo de la caja de zapatos y las cosas que me has dicho todo encaja, y si me dejas te contaré un par de cosas que tu no sabes.
-Habla. Pero no trates de engañarme, sé como eres y no te dejaré pasar una.
-¿Sabes por qué Elisa murió?. Elisa murió porque se iba con su nuevo novio. Elisa se iba de la ciudad porque quería conocer a su sobrina. Elisa hablaba con Esther(220) mucho por teléfono. Elisa fue todo un descubrimiento para Esther. Ahora sé que Esther es hija nuestra. Ahora comprendo que tanto querías a tu hermana que te sacrificaste suplantándola para poder tener un hijo conmigo. Ahora entiendo que ante mi comportamiento con ella desearas alejar a Esther de nosotros. Ahora entiendo por qué siempre sentí que entre nosotros dos siempre había habido algo.
-Si, eso ya lo sé. Ve al grano, que se me está acabando la paciencia.
-No deberíamos ser enemigos, yo nunca supe nada de eso. Al grano. Como Elisa empeorara de su salud, tú venías a cuidarla. Esther llamó un día al móvil cuando tu te habías ausentado para ir a comprar. Así se conocieron. Esther fue el motivo que impulsó a Elisa a cambiar de vida, a olvidarme, a buscar algo mejor para ella. Entendió que tu sacrificio no debía de haber sido en vano, que debía superar el bache en el que había caído. Ese día le dio su teléfono y siguieron hablando a escondidas entre ellas. Se hicieron muy amigas. Elisa sin duda le contó que yo no era ese ogro que tu le pintabas, pero que tampoco era la persona que ella necesitaba en ese momento. Ellas compartieron mucho, pues igual que yo dejé a Elisa por mi ceguera, tu dejaste a Ester por tu afán de venganza.
-¿Quieres decir que... que ella... que ella empatizó con Elisa porque yo le estaba haciendo a Ella lo mismo que tu...?
-Exacto. ¿Me comprendes mejor ahora?. Yo me dedicaba de lleno al caso más importante que había tenido en mi vida, pero las cosas no funcionaban bien. No era fácil, demasiados cabos por atar, demasiadas pistas falsas, demasiado trabajo hecho una y otra vez sin ver grandes progresos. Siempre había algo más que hacer, siempre llegaba tarde a casa, y cuando llegaba apenas hablaba con ella, de hecho, apenas la veía. Cierto que notaba que algo iba mal, pero no le daba importancia. Suponía que ella sabía ya qué era lo que pasaba, ella había sufrido otras veces esta parte de mi trabajo. Todo empeoró drasticamente cuando me tuve que infiltrar. Empecé a darle al alcohol, debía parecer un borracho, un pordiosero, para poder llegar a ciertos contactos. Ahí empezó a hablarse de mi relación con la mujer de rojo. Puedo jurarte que entre nosotros no hubo nunca nada, pero entre yo y el alcohol si. Lo que al principio era solo para cubrir las apariencias, la deriva de mi vida (mis problemas personales, mis fracasos en el trabajo, las trifulcas con los pendencieros de turno) lo convirtió en costumbre. Y todo cada vez fue a peor. A veces me sorprendo de haber logrado hilar lo suficientemente fino como para al final resolver el caso, colarme y robar esos documentos. Sin embargo, cometí algunos fallos estúpidos, y el peor de todos fue seguir bebiendo después de eso. Esos papeles quemaban en mis manos, no se me ocurría ningún sitio donde esconderlos, los saqué de casa para proteger los pocos recuerdos que me quedaban. Y si no deduzco mal, ahí es cuando tu me seguiste y prendiste fuego a la casa de la mujer de rojo bajo órdenes de Puto Bocazas. Para él era matar tres pájaros de un tiro. Tú eres su brazo ejecutor, le vendiste tu alma para saciar tu sed de venganza.
-Así es detective. Veo que has recuperado tus dotes deductivas. ¿Entonces deberé pensar que toda mi vida he estado equivocada?
-No, tu seguías tus sentimientos. En cierto modo tu siempre tuviste razón.
-¿Y qué hay de lo del tren?
-El hombre de la mujer de rojo. Era un espía doble. Servía como enlace con otros espías dentro de una organización, pero llevaba un doble control de quienes entraban y quienes salían. Cuando lo supe pensé en delatarlo, pero él se me adelantó. Sabiendo que mi mujer deseaba marcharse y vivir una vida nueva aprovechó y tomó el primer tren que salió ese día. Drenas intuía que algo gordo iba a pasar y decidió sacar a su familia de la ciudad. En ese mismo tren viajaba la pareja de Perse que también se iba de la ciudad... demasiadas víctimas inocentes. Fue Puto Bocazas el que al ver que el hombre de la mujer de rojo (al que además utilizaba para controlar los movimientos de esta) lo traicionaba decidió eliminarlo haciendo que todo pareciera un accidente. Es por eso por lo que Perse ha jurado vengarse (que por cierto, sospecha de ti), es por eso por lo que Drenas ayuda a Troglo, pese a que este solo quiere ser Don en lugar del Don.
-Uhm... tiene sentido. Pero no te creas que será tan fácil que me trague todo esto que me has soltado.
-Pues es lo que hay. Y ahora mismo mejor que salgamos por patas. Toma, esta caja es tuya.
-No, si me permites te diré que en realidad es nuestra. Pero me la quedaré yo si no te importa. ¿Dónde la tienes?
-¿A Esther? ha salido a su madre, es condenadamente lista; yo pretendía encontrarla y me encontró ella a mi. Sabe cuidarse solita, pero no te preocupes, me encargué que la llevaran a un lugar seguro. La muerte de Elisa fue tanto o más dura para ella que para nosotros y el ver que tu y yo éramos los únicos lazos que aún tenía fue lo que la incitó a intentar conocerme. Ya arreglaremos cuentas, pero si no salgo de esta, dirígete a Zarkas. Él sabrá.
-¿Y tú qué harás?
-Tengo que hacer un par de cosas urgentemente, pero antes de que termine de salir el sol tengo que buscar la manera de sacarte de aquí; y luego...

De un patadón, la puerta de la casa del detective se vino abajo. Una sombra amenazante cruzó el pasillo con un ruidoso aleteo. Al momento, sus esbirros sacaron dos bultos que luchaban retorciéndose y los metieron en un coche. El loro se posó en una botella de ginebra que el detective se había dejado hacía semanas allí abierta. Inspiró profundametne y dijo con una sonrisa que le atravesaba la cara: "Me encanta el olor a ginebra por las mañanas".


Ya solo queda unoooooo! :D

7 comentarios:

soybecaria pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

¿Qué vamos a hacer cuando se termine el culebrón?

Mr Blogger pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

¿Otro culebrón?... mejor dejemos descansar un poco esto...

Se admiten sugerencias.

PD: Aunque quede un capítulo, tenía pensado hacer un epílogo, que contara lo que le acontece después a cada personaje. Si alguien desea algo especial ya sabe cual es mi correo...

Mamen pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

Uy pa leer esto hay que tener tiempo, me lo dejo pa después ;-)

Ronini pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

yo también llegué tarde...iré leyendo los capítulos previos poco a poco.

y yo que me he comprado 2 novelas esta tarde, con lo interesante que está las vivencias del detective...

gracias,sonríe y sé feliz

Mr Blogger pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

Pobrecita, no te queda nada :D. Me alegro de haber ganado un nuevo lector, sobre todo después de haberlos perdido todos XDXDXD

Mamen pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

Mr estoy perdida ya en el relato :-(. Tendrás que hacer un resumen final.

Mr Blogger pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

Creo que el último "resumen" no funcionó muy bien, pero si eso hago otro :D

 

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