Detective desenmarañando la maraña. ~ Pruébame blogger!

lunes, 28 de julio de 2008

Detective desenmarañando la maraña.

Otro capítulo más de la serie ( Investigando el incendio de la casa de la mujer de rojo, carta desde la carcel de un detective desesperado, ¡A por la fotógrafa misteriosa!, Amigos, enemigos, confidentes, aliados..., Y el loro puso las cosas en su sitio, Dilema sobre el secuestrador enmascarado, La venganza de la becaria, Detectivator II: el juicio final (primer round), Sueños calientes, sábanas ardientes, La mujer de rojo, el subconsciente y las vueltas que da la vida, Investigando entre la chamusquina y La guarida de la mujer de rojo, Liando el meollo, llegaron los dioses).


Encerrado en la celda, empecé a pensar. Conociendo a Drenas y sabiendo que estaba tratando con mafiosos, con gente muy importante por lo que estaba empezando a recordar de la operación caballo de Troya, sabía que todo lo que había dicho estaba en clave. Tenía que descifrar todo lo que le había contado. La verdad es que lo había hecho francamente bien, me haría falta un buen rato para empezar a entenderlo todo, así que si habían conseguido colocar algún dispositivo de escucha por allí tampoco lo tendrían fácil para comprender cada cosa. Yo tenía ventaja, por supuesto, pues conocía desde hacía tiempo a Drenas y tenía ciertas ideas de por donde iban los tiros. Solo esperaba que quien quiera que quisiera seguirnos la pista no supiera llevar las cosas a su contexto.

Lo de las bragas de la becaria era una señal de que estuviera atento a ella, de que debía investigarla... ¿agente doble? ¿era un señuelo? ¿estaba vigilada? bien, tendría que averiguarlo. Me parecía curioso que ella pareciera conocer a Drenas, quizá en el pasado trabajaran para la misma gente o quizá se estuvieran vigilando mutuamente o algo así. La situación no era clara, así que tendría que tener cuidado con ambos, pues ahora tenía la sensación de que estaba metido en fuego cruzado.

¿Qué era lo otro de lo que habían hablado? ¡ah si!, lo de la mujer de rojo. Insinuó algo sobre la gente que recogía y sobre una secta de porculeros. De alguna manera, Drenas quería decirme que formaba parte de alguna organización que estaba tocándole las narices al Don para el que trabaja. ¿Algún otro Don que quiere adentrarse en su territorio? ¿una pelea de mafias?. Tendría sentido, y cuadraría con lo que ahora recuerdo de la operación caballo de Troya. ¿Que se había pegado fuego la casa accidentalmente durante los rituales y las orgías?... eso solo puede significar que le pegaron fuego durante alguna reunión de peces gordos de la organización de la mujer de rojo. Eso o que simplemente la mujer de rojo empezó a molestarles o tenía algún documento incriminatorio o... un momento ¡eso es! ¡en realidad le pegaron fuego cuando yo ya no estaba allí! ¡recuerdo que ese día no quise quedarme en la casa, me hice el dormido y me marché en cuanto la mujer de rojo pensó que estaba todo en orden en el desván! ¡recuerdo que me fui por la ventana, dando un rodeo por el jardín, ocultándome para que no me viera! por eso no me vieron tampoco los que pegaron fuego... ¿por qué me fui? ¿qué quería ocultarle?. El caso es que me fui antes de que se iniciara el incendio, que curiosamente solo destruyó esa parte del edificio... ¿querían matarnos a los dos? ¿eliminar pruebas? ¿por qué me fui? ¡quería protegerla por algo! ¡sabía que estaba en peligro por el mero hecho de tenerme cerca! ¿por qué me emborraché entonces? ainsss.

¿Y quien es esa Esther (220)? ¿Qué pinta en todo esto? ¿qué quiso decirme Drenas con eso de que es una diosa? ¿y lo de la historia de su deidificación? mierda, esto se me escapa de las manos, necesito más información. ¿Y la tercera llamada? ¿quien podrá ser? y claro, también estaba lo de quien era la persona de la primera. Drenas dijo que debería hablar con la mujer de rojo para terminar de aclarar todo este asunto. Creo que tiene razón. Pero ¿cómo salir de aquí? ¿cómo ponerme en contacto con ella?

Ah, y también está lo de el marido de la mujer de rojo. Siempre oculto, siempre misterioso, siempre en la sombra. Está muerto, dicen. Murió en el accidente de tren, en el mismo tren en el que iba mi mujer... ¿podría tener alguna conexión? ¿por qué el Don provocó el accidente? ¿también quería deshacerse de ellos? ¿qué pintaba él en todo esto? ¿y ella? ¿y la mujer de negro, la hermana gemela de mi mujer? ¿es ella la que me hizo la primera llamada? ¿por eso me instó a que pensara sobre eso?. Si logro escapar tendré que buscarla e interrogarla. ¿Donde las encontraré? pues ya son dos mujeres a las que... ¿tres? ¿cuatro? la becaria... Esther... uff, lo que tengo es que dormir un rato. Necesito dormir. Luego cuando me levante lo tendré todo más claro... ¿tengo tanto tiempo? ¿puedo darme ese lujo?.

Me eché hacia atrás, cayendo sobre la almohada. Bajo ella aún estaba el comunicador casero hecho por Drenas, con lo que me di un pequeño golpe en la cabeza. Al meter la mano debajo para apartarlo, pude tocar algo más, algo de lo que no me había percatado la otra vez. Era un trozo de papel. Me preguntaba como podían haberlo colado allí debajo. Disimuladamente, lo saqué de allí y lo leí. Lo primero que ponía era "tienes poco nivel, chaval", con lo que deduje que lo había puesto el mismo Drenas. A saber como lo había hecho, pues juraría que cuando saqué el comunicador no estaba, y pese a que me fui al otro rincón de la celda que estaba menos expuesto a la vista de los demás para poder hablar, no noté nada. Quizá estaba allí desde antes y no me di cuenta. Sin embargo, al desplegar el trozo de papel había otro escrito de Drenas que aclaraba el asunto: "si palurdo, delante de tus mismas narices". Al otro lado de la hoja, decía básicamente que la próxima llamada sería por la tarde, después de almorzar, que aprovechara el tiempo como quisiera, con lo que la idea de dormir cobraba fuerza.

Según las instrucciones, debajo de la cama también había unas ganzúas y un uniforme de funcionario de prisiones. Debía aprovechar los momentos en los que la gente del tercer turno iban a comer, cruzar los diferentes pasillos evitando las cámaras de seguridad (conocía los puntos ciegos de las cámaras de seguridad de la cárcel; yo mismo le había hecho un informe a mi amigo el Juez diciéndole lo precario del sistema de seguridad), ocultarme tras cierta esquina de la lavandería (la llamaban la esquina del jabón) donde podría cambiarme de ropa y echar la de preso a lavar para no levantar sospechas. Una vez cambiado, debía volver esquivando las cámaras y esperar tras una mampara a que pasara un grupo de funcionarios, al que me uniría para despistar los controles de seguridad. Se trataba de uno de los cambios de turno, así que debía seguirlos solo hasta el pasillo que hay antes de la entrada, justo cuando debía meterme en una habitación de servicio que hay a la derecha. En esa habitación encontraría un uniforme del personal de la limpieza, y un carrito (dentro del cual metería el de carcelero). Debía volver a meterme al interior del edificio. Si saliera por la puerta principal sería demasiado sospechoso. Con el carrito debía llegar hasta la segunda planta, donde me reuniría con los demás. La nota decía exactamente: "no te preocupes si te miran mal, tu eres el nuevo; conseguimos una baja voluntaria y colamos a alguien a quien tu suplantarás, así que limítate a limpiar y cuando termine el turno de limpieza lárgate con ellos en su furgoneta. Una vez llegues al local de la empresa, te cambias de ropa (hay de tu talla en tu taquilla) y te largas a esta dirección...". Algo me decía que me estaba concertando una entrevista con la mujer de las gafas oscuras. Esa dirección me sonaba familiar, y no sabía por qué, pero la relacionaba con ella.

Así pues solo me quedaba esperar. Con la tranquilidad de que alguien de fuera me estaba ayudando a escapar y de que necesitaba descansar para poder afrontar todo lo que me esperaba, me eché y concilié rápidamente el sueño.

7 comentarios:

soybecaria pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

¡Se abre la veda para comentar!

Joé con la huida del detective, va a tener más cambios de vestuario que la Obregón cuando presentaba Qué apostamos.

Perséfone pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

xDDDDDD

¡Queremos más!

Un abrazo.

Mr Blogger pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

Si becaria, es que por esos días había visto las pelis de Bourne. Que escapara tranquilamente por la puerta como que no entraba en mis planes, tenía que ser algo más rebuscado. Y eso que Bourne nunca se cambiaba de traje...

Habrá más Perse, habrá más. Pero ya estamos acabando (o por lo menos, algún día tendremos que acabar :D)

Mamen pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

Jajaja, uff, a ver cómo sales de ésta detective ;-)

Mr Blogger pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

A ver a ver, eso es lo que me pregunto yo...

Anónimo pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

http://es.youtube.com/watch?v=T_ZRbLZIS4c

Mr Blogger pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

¿? ¿mande?

 

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