La tercera facción. ~ Pruébame blogger!

miércoles, 6 de agosto de 2008

La tercera facción.

¿Mucho tiempo sin nuevo capítulo? ¿llegas de las vacaciones y aún necesitas emociones fuertes? ¿necesitas un tocho de texto para un concurso literario? ¿echas de menos la emoción, la intriga y el dolor de barriga*? Pues si quieres puedes ¿volver a? leer todos los capítulos anteriores y tal: Investigando el incendio de la casa de la mujer de rojo, carta desde la carcel de un detective desesperado, ¡A por la fotógrafa misteriosa!, Amigos, enemigos, confidentes, aliados..., Y el loro puso las cosas en su sitio, Dilema sobre el secuestrador enmascarado, La venganza de la becaria, Detectivator II: el juicio final (primer round), Sueños calientes, sábanas ardientes y La mujer de rojo, el subconsciente y las vueltas que da la vida, Investigando entre la chamusquina, La guarida de la mujer de rojo, Liando el meollo, llegaron los dioses y Detective desenmarañando la maraña.


Llegó la segunda llamáda de teléfono. había podido descansar poco, pero me había sentado bien. Vinieron los guardas a llevarme hasta la sala de teléfono. Por acto reflejo miraba disimuladamente las cámaras, su colocación y orientación, por ver si habían cambiado algo, y memoricé algunas cosas sobre ellas que no recordaba o que me pacería que habían cambiado. Al llegar a la sala de teléfono, como la otra vez me dejaron solo. Cogí el auricular y me puse a escuchar y al momento oí de nuevo aquella voz distorsionada.

-Hola detective. Ahora que ya sabes de qué va todo esto. Te necesitamos con nosotros.
-¿me necesitas a mi o a mi información? ¿qué harás conmigo luego?
-jajaja siempre tan suspicaz ¿eh? ¿crees que solo te necesito para un momento puntual y luego te daré la patada?
-creo que me eliminarás. Tras una operación contra un Don, hay que eliminar todas las huellas, así es como suelen proceder ustedes.
-No lo haré, tengo algunas cosas pendientes que resolver contigo, me eres demasiado valioso tanto ahora como después como para hacer eso.
-¿para qué esta segunda llamada entonces?
-quería asegurarme de que Drenas había conseguido convencerte. Si has entendido todo lo que tenía que decirte es que vuelves a ser el detective de antes y puedes sernos útil. Si no, no nos servirás de nada y te dejaremos ahí.
-acabas de decir que te era muy valioso.
-pero no muerto; si no estás en plenitud de condiciones, me da igual que te mueras de cadena perpetua o de un tiro fuera, así que no pienso gastar tiempo y recursos en salvarte si al final vas a caer de la manera más tonta. Y recuerda a quien nos enfrentamos... esto no me va a salir barato, y puede provocar mi caida si me confío demasiado. Tu eres valioso, pero no tanto como para arriesgarlo todo.
-¿solo llamaste para asegurarte entonces?
-no. También quiero otra cosa de ti
-ya me parecía. Habla
-tengo que darte unas últimas instrucciones. Me da igual que esto esté pinchado, pues solo tú las entenderás. Cuando vayas a ya sabes tú donde, necesito que lleves una caja que tu mujer guardaba en la buhardilla. No la abras hasta que estés delante de mi. Todo te será....

En este momento, se cortó la señal y empezaron a oirse chasquidos y zumbidos. Luego unos pitidos como los de un modem durante un par de segundos. Atónito, alejé el auricular de mis oídos y lo miré con cara de sorpresa, hasta que se volvió a escuchar una voz.

-..la, hola? ¿estás ahí?. Escucha con atención. Soy la que llaman Perséfone, hija de Zeus, envídia de Hera. Hera te quiere manipular, comprará demasiado cara tu libertad. Tu sospechas quién es en realidad, te diré que es cierto. Tiene mucho poder tanto dentro como fuera de su organización. A mi me la tiene jurada por ser hija ilegítima, una bastarda de Zeus (siguiendo con la simbología que han adoptado ustedes), y como todos los hijos que Zeus no tuvo con ella, quiere arruinarme la vida; pero hoy no, te lo puedo asegurar.
-¿quien eres? ¿como conseguiste cortar la comunicación?
-No te puedo decir eso ahora. Conténtate con saber que ahora mismo tenemos los mismos intereses. Dentro de un rato se va a producir una revuelta en la cárcel, que aprovecharás para escapar usando las ropas con las que te preparó la huída Drenas, que ironías de la vida se quedará encerrado en su celda por motivos que quizá te cuente fuera. Lo que tienes que saber es que tienes que intentar huir con el resto de funcionarios por la puerta de seguridad de la segunda planta del complejo, cerca de la zona administrativa. Si no te das prisa, la cerrarán y te quedarás confinado con los reclusos.
-Si, conozco la entrada. Yo revisé los protocolos de seguridad una vez.
-Muy bien. Te esperaré fuera en una furgoneta de reparto blanca. Estoy interfiriendo todas las señales salvo este teléfono, así que todo debería ser seguro. De todos modos, ten cuidado.
-¿por qué tendría que fiarme de ti en lugar de en ella?
-te la tiene jurada ¿no? ¿por qué tendrías que confiar en ella?
-pero a ti no te conozco
-no importa, ya te digo que compartimos algunos objetivos comunes. Cuando pase todo esto, ya replantearemos nuestras posiciones. Por lo que a mi respecta, solo quiero hacerle el mayor daño posible a esa bruja, y tu eres un elemento clave.
-¿qué conseguiré con todo esto?
-libertad, más información y la posibilidad de pillar a contrapié a tu amiga la mujer de las gafas oscuras. Si todo sale bien, podremos capturarla y dejaremos que la interrogues si así te place.
-¿secuestro? ¿donde me quieres meter?
-mira, el tiempo se acaba. Solo una pregunta más y que sea importante, que quedan poco tiempo para que rompan el cifrado.
-¿quién es Esther (220)?
-Telémaco
-¿Telémaco? ¿y qué pinta en todo esto?
-Eso ya son tres preguntas.

y se cortó. Y al momento empezó el jaleo. Empezaron a abrirse las celdas y me vi arrastrado por una corriente de presos eufóricos. Como pude me fui abriendo paso entre ellos, y despistando a los que me seguían con cualquier excusa o por la fuerza, mientras evitaba como podía las cámaras. Mirando para todos lados llegué al cuarto y me cambié de ropa rápidamente. Recordaba las rutas de evacuación en caso de que ocurrieran este tipo de altercados y fui corriendo adonde se supone que todos los funcionarios de prisiones debían reunirse, a la única puerta que supuestamente debería estar abierta hasta última hora para que todos pudieran refugiarse y cerrar herméticamente la prisión. Tuve suerte, pues aún esperaban a un par de rezagados y la turba no había llegado hasta allí, en cuyo caso el protocolo especificaba que habría que sellar la zona de todos modos. Pregunté por algunos compañeros (las notas de Drenas eran estupendas, servían para cubrir cualquier eventualidad... incluso traían las fotos de los funcionarios de mayor rango y tuve la inspiración y la suerte de no ver entre los reunidos a algunos que recordaba) y luego me pretexté con la excusa de que iba a ponerme hielo en un golpe para alejarme de allí.

Como no me fiaba de ningún bando, aproveché para cambiarme por personal de limpieza y con las ganzúas que al final me había llevado de la celda (suerte que no me registraron) abrí el acceso a la parte administrativa y me escapé por otra puerta, por una que ninguna de las facciones tenía controlada: la ventana del baño. Me largué por una calle y desemboqué en un lugar que juzgué seguro. Para liar más la situación, llamé a la policía y denuncié que se había formado un tumulto en la cárcel antes de escabullirme. Con todo el lío que se había montado no tuve más problemas. Después de eso, robé unos pantalones, una camisa y una gorra que estaban colgados en un tendedero de una casa y me deshice del mono de limpieza. Tras eso dando un amplio rodeo me asomé con cuidado, y allí seguía el coche. Anoté su matrícula y rogué por conservar a algún amigo "limpio" entre el cuerpo de policía. Ahora debía encontrar un sitio donde alojarme donde no pensaran encontrarme y donde pudiera hacer y deshacer en la sombra. A mi mente me vino de repente la inspiración en forma de otro pasaje de la Odisea, cuando Ulises llega por fin a Ítaca se disfraza de viejo vagabundo y se tiene que resguardar en la casa de un porquero fiel a su casa y su familia para poder escapar a las iras de los pretendientes, que lo hubieran matado de haber conocido la noticia de su llegada. Así pues, de vagabundo... dormiré en el albergue.

Conseguí unos andrajos en un basurero, me cambié, me tizné la cara con la basura, el hollín y la tierra que había por allí, enrollé la ropa nueva en un trapo viejo y salí por patas. Cuando pasé por la casa donde había robado la ropa, y asegurándome que no me veía nadie, deshice el rollo y dejé la ropa donde la había cogido (un poco más sucia, pero bueno). Tenía que investigar muchas cosas y tenía poco tiempo. No me buscarían en el albergue, pero aún así tendrían muchos ojos vigilando cada rincón. Debía ser más astuto que ellos. ¿Debía escapar? eso es lo que ellos esperarían al principio, pero luego se darían cuenta de que seguiría en la ciudad y redoblarían esfuerzos. ¿Por donde debería empezar? ¿la becaria? ¿agente doble? ¿me debería fiar? ¿la mujer de rojo? ¿cómo encontrarla? ¿era una buena elección? según Hera o la mujer de las gafas oscuras o la gemela de mi mujer o lo que quiera que fuese, Atenea estaba de mi parte... ¿debía tomarlo como cierto o debería dudar, vieniendo de quien venía? aún así, tarde o temprano tenía que encontrarme con ella. ¿Y Perséfone? ¿quién era? ¿qué pintaba en todo aquello?

Uff... necesitaba gente de confianza a su alrededor o se volvería loco, lo que le recordaba una cosa: Telémaco. Si seguíamos con los símiles, era su hijo (o hija, según parecía) y sería quien le ayudara a vencer a los pretendientes, junto con Eumeo (el porquerizo) y su padre Laertes. Debía descubrir quienes eran los que faltaban en todo esto, y antes que nada, reunirse con Eumeo y Telémaco para prepararlo todo. Ahora recordaba quien era Eumeo y tenía sospechas razonables de quíen podría ser Laertes, solo faltaba averiguar sobre Esther (220)... y eso era lo que más le intrigaba. Pensando en todo esto, llegué al albergue; me dieron de comer y alojamiento. Mañana sería otro día.


Pues esto es todo por ahora. Esperen nuevos y emocionantes capítulos ahora que ya estamos llegando al final del culebrón este (el final pa cuando estés de viaje Mamen :D).

*No garantizamos ni emoción ni intriga. Si tiene dolor de barriga, consulte con su médico.

8 comentarios:

Mamen pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

Je je ufffffffff yo ya me he perdido hace tiempo, me tendrás que hacer un resumen.

Pd: Como escribas el final cuando yo no esté no te vuelvo a hablar. Que lo sepassssssssssss.

Mr Blogger pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

¿puedo escribirlo pero no publicarlo?

Mamen pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

Bueeenooooooooooo, eso vale ;-)

Mr Blogger pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

No podría. Necesitaría colaboración "especial" para ese último capítulo ;-)

soybecaria pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

Eh, que sigo viva. He tenido que leerlo, con los Juegos Olímpicos estoy hasta arriba en el trabajo y ya no tengo tiempo ni para "bloguear". Mamen, yo también me he perdido, sobre todo cuando empezó todo el rollo de la Odisea.

Mr, ¿tú estás seguro de que esto se va a terminar? Porque anda que no llevamos tiempo con eso de que ya se acerca el final del culebrón. Vale, yo me creo que se está acercando pero no se sé si terminará algún día.

Mr Blogger pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

Si, se acerca. Ya veo claro el final, no te preocupes. En seis o siete capítulos o menos, si no se me va de las manos... :P

Si eso pongo un resumen de la odisea en un post para orientar, pero tras el próximo capítulo no creo que vuelva a hablar en términos de la grecia clásica XD.

soybecaria pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

No, si yo la Odisea ya me la sé (por suerte o por desgracia, era contenido obligatorio en el bachillerato de Humanidades). Lo que pasa es que no asocio los personajes de la Odisea con los del relato. Bastante tengo con asociar a los personajes del relato con los bloggers en los que (más o menos) se inspiran.

Mr Blogger pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

¿te la merendaste en bachillerato? eres mi heroína :D. Yo la paladeé cuando ya tenía algo de cultura literaria. Si me la hubieran dado en bachillerato creo que no hubiera podido con ella, aunque como soy devorador de libros igual me lo hubiera comido de todas formas. El bachiller me leí el tapón de cristal, donde se narran aventuras del insigne lupin, el mejor ladrón de guante blanco de la historia y casi no lo trago. Ahora me parece un libro cojonudo, pero reconozco que muchos otros relatos del mismo personaje que he leído hubieran sido mucho más adecuados para nosotros en aquella época. Y así con muchos libros, será por que nos obligaron en su día, como el guardián entre el centeno de , el forastero misterioso de Mark Twain, a través del desierto y de la selva de Hanry Sienkiewicz (más conocido por Quo vadis? y por su gato, que seguro que cuando tiene hambre lo reconoce en seguida), etc. libros algunos que he releído y redescubierto, releído y reolvidado y reintentado pero no podido.

 

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