94 elfos con sus arcos deprimidos porque ya no pueden contar con las hachas de aquellos ~ Pruébame blogger!

viernes, 22 de marzo de 2013

94 elfos con sus arcos deprimidos porque ya no pueden contar con las hachas de aquellos

Ra-amón, el portero de discoteca tartamudo, despertó tras un sueño muy extraño. De repente sentía que algo lo llamaba a un apartado lugar de la ciudad. Era una sensación curiosa, pues no es que se sintiera simplemente despierto, y tampoco se sentía con ganas de que lo mataran, como cuando despertaba tras esos días de borrachera. Se sentía... diferente, como si todo el tiempo hubiera estado otro ocupando su cuerpo. Bueno, también se sentía así cuando estaba borracho, claro, pero ahora era diferente; se sentía... bien. O quizá más que bien, incluso animado, como cuando te levantas después de haber descansado después de muchos días de dormir mal y sabes que tienes algún plan realmente bueno y estimulante que rompe con todo el agobio y la tensión anterior. Tenía la sensación de que allí a donde sentía que debía ir había jarana de la buena y de que se lo pasaría muy bien. Sentía que iba a repartir más estopa de la que legalmente le habían permitido en toda su vida.

-Así que Loki y Atenea ¿eh? -dijo Ónice, surgiendo de repente entre ellos con gesto desafiante y metamorfoseándose imponente en una figura felina, más grande, más desafiante, más... por un momento su forma se confundía un poco sin saber muy bien qué aspecto iba a adoptar... por momentos parecía Félix... no, muy clásico... quizá algo más casero y moderno como aprendiz de santa... no... Garfield... nadie me tomaría en serio... uhmmm... Isidoro... nah, es un pobretón rufián, ¿Don gato? si, distinguido y elegante, pero más fachada que otra cosa... Tom... un fracasado, ¿Silvestre? más de lo mismo... ya está, Azrael que acojonaba a los putifos esos que no veas... no, necesito algo con más presencia, algo más terrorífico, algo más grande, más poderoso... por un momento, la forma se agrandó y se hizo más redonda a la par que aterradora, su color se hizo blanco como la nieve, su piel dura como el hielo ancestral, sus rasgos carentes de toda expresión, su mirada gélida y dura, apenas dos puntos negros que reflejaban la profunda soledad en el inmenso infinito, bigotes duros y espigados, amenazadores a ambos lados de la infernal cara, afilados como cuchillas... y vestido en tonos pastel y con un lacito rojo en la cabeza. Todos se horrorizaron al contemplar a hello kitty y algunos hasta se arrodillaron ante la aparición. Pero al final se transmutó en jaguar, porque Ónice era ni más ni menos que un Bacab, uno de los cuatro dioses jaguar Bacabob, guardianes de los puntos cardinales, asociados a los cuatro últimos días del año, y por lo tanto dueños de cada fin y de cada comienzo, señores de la vida y la muerte, los nombrados para evitar el fin del mundo. ¿Impresionados?

-Eres solo uno, pringao -dijo con sorna Loki.
-Si, menuda ayuda -añadió Atenea.
-(ay madre, si pasó lo que pasó con un caballo, no quiero pensar qué hará Loki con este) -susurró alguien del resto del grupo.
-Ejem...

-...

-¿¿He dicho ya EJEM??- repitió el Ónice transmutado.
-¡ah, sí, perdón perdón!- dijo el viejo maestro. Y ante todos, el viejo maestro se transmutó en otro de los Bacabob.

-Aún así les faltan dos. Y aunque tengan a Atenea y junten las fuerzas de los demás, yo aún tengo un AS en la manga... ¡RAMÓOOOOON! ¡RAMÓOOON! ¡oh, RA-AMÓN, dios sol de todo lo que se ve y lo que no se ve, despierta de tu sueño eterno y ayúdame a vencer a estos estúpidos mortales!.

Y Ra-amón vino. ¡Que empiece la juerga!
 

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

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