Esa pena traspasa mis entrañas. ¿Por qué estás triste, niña mía? ¿qué pesa en tu corazón para tener esa cara tan larga? te miro con dulzura mientras escondes la vista, para que no vea en tu alma las cosas que te atormentan. ¿Piensas que soy de piedra? ¿crees que no veo lo que te duele? y tu te empeñas en quedarte a solas rumiando tus pesares, y lágrimas corren por tus suaves mejillas. No te encierres preciosa, aunque falte el brillo en tus ojos. No te dejes hundir al negro abismo, sé fuerte y demuestra ser la luchadora que eres. La vida nos pone obstáculos y duras pruebas que superar, pero también nos pone asideros donde agarrarnos, y descansaderos donde recuperarnos de las fatigas del camino. Caminar lento pero seguro, poco a poco, con determinación. No desesperes por no llegar aún. Te queda mucho por recorrer, pero no eres consciente de todo lo que ya has recorrido. No le quites valor a lo que has conseguido, ni a lo que eres, ni a lo que haces. Yo creo en ti, y como yo mucha gente. Arriba. Ánimo. No estés triste.
miércoles, 1 de junio de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
6 comentarios:
Bella, tierna, cariñosa y muy emotiva la manera en la que brindas apoyo a esa niña que está triste.
A mi me has animado :) asi que muchas gracias por esta bellísima entrada que nos regalas hoy.
Un abrazo enoooooooooooorme Manolito :)
Esa niña tiene suerte de tener a alguien que le hable así es esos momentos de tristeza.
Besos.
Si que tengo mucha suerte..
Como siempre, por todo, gracias :)
Se lo merecía. Y si además he animado a otras personas, mejor que mejor :)
Yo si que tengo suerte de tener a esa niña :)
Si es que, ¿ves cómo eres un cielo? Qué bonito, jo! :-D Besitos!!!
gracias :)
Publicar un comentario