Entre lágrimas y sangre. ~ Pruébame blogger!

sábado, 30 de mayo de 2009

Entre lágrimas y sangre.

Estaba allí, tendido en aquel suelo medio derruido, lleno de polvo, como todo alrededor. Sonidos graves atronaban los alrededores, indicios de la gran actividad que había allí fuera. Eso no importaba ya. Había conseguido arrastrarse hasta allí para poder darse unos últimos momentos de paz. La sangre que manaba de su cabeza y de su pierna formaba un charco que enlodaba el polvoriento suelo. Por un momento le dio por pensar que debía ser muy resbaliza si alguien cometía la imprudencia de pisarla antes de que estuviera seca. Con su mirada siguió el rastro que había ido dejando y se imaginó que era el pequeño cordel que Ariadna le había dado a Teseo para que no se perdiera en el laberinto. Así que fuera como fuese, podrían localizarle incluso en aquel pequeño retiro que había descubierto casi por casualidad. Aunque la explosión le clavara aquel trozo de metralla en la pierna cercenándole un cacho de vida, abriendo esa vía por la cual se le iba escapando poco a poco, también le había revelado la entrada a su mausoleo particular. Solo esperaba estar muerto antes de que alguien lograra seguir su rastro. Aún le pitaban los oídos y se mareaba tras el impacto que había recibido. Su existir se había convertido en una especie de limbo, sus sentidos flotaban, estaban alejados de él de una manera extraña. Ideas que de otro modo nunca hubieran aparecido se paseaban a sus anchas por su cabeza. En medio de la mayor guerra conocida por la humanidad, debatiéndose entre la vida y la muerte, con enemigos acechándolo deseosos de matarle, ese hombre pensó en su perro. Ese perro que siempre le ponía buena cara, que siempre estaba ahí. Ese perro que le acompañaba y con quien compartía su tiempo. Un perro que había muerto hace mucho tiempo, allá en su rancho, su fiel y querido perro. Recordó que se había tenido que ausentar un par de semanas porque a un familiar lo habían tenido que transladar a un hospital. Cuando llegó el perro se había muerto. No había comido nada, pese a que tenía comida de sobra y sin tocar. Los vecinos estaban tan consternados como él, pero no se habían atrevido a tocarlo. Había indicios de su paso por toda la casa. El pobre salía al camino y se pasaba el tiempo esperando su vuelta, lloviera o hiciera sol. Fue dejando marcas de barro por los sitios en los que solía estar con él, como si aún buscara su compañía. Estuvo esperando hasta el momento de morir. Se lo encontró en medio del camino, un montón de pelos cubiertos de tierra, a medio devorar por las hormigas. Se imaginó a él mismo así, y se dio cuenta de por qué había decidido meterse en aquella estúpida guerra. No quería vivir sin algo por lo que luchar, no quería morir esperando sin esperanza en cualquier sitio solitario. Sin embargo ahí estaba, muriendo sin haber conseguido nada, en un sitio que le era ajeno, lejos de su hogar y de lo poco que quería. Y se dio cuenta de que hiciera lo que hiciera no iba a cambiar nada, de que su muerte no valía nada. Ni siquiera tenía una esperanza, como tuvo su perro, ni siquiera algo que le empujara a sobrevivir hasta dar su último aliento. Allí, ahogado por una paradoja que se había creado a si mismo, murió. Lo encontraron bañado en lágrimas y sangre.

7 comentarios:

La chica de cristal pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

No recuerdo haber leido aquí un relato tan bonito como este y tan capaz de dejarme sin palabras.

No sé ni que decir, bueno sí... que es precioso, que me he emocionado al leerlo y que espero que sigas poniendo relatos tan lindos como este.

Miles de besitos y cuídate mucho.

Dani pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

Es muy duro Míster.
Los sentimientos que se pueden llegar a crear a un amigo canino son increibles. Solo lo entienden aquellos que tienen o han tenido un amigo así.

Explicas muy bien el sentir y el dolor. Me ha llegado muy hondo Míster.

Saludos

Mr Blogger pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

Bonito bonito... no se yo.

Gracias Dani.

Vicky A. H. pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

Vale, tenemos a una Vicky a la que esto le ha llegado... Es totalmente descorazonador...

Sin embargo, sabes igual que yo que siempre estamos a tiempo de cambiar quizás no la historia, pero sí nuestra propia historia...

Y si no, ¿quién dice que en el último momento no llegará un médico que saque la metralla y salve la vida, aunque no pueda hacer lo mismo con la pierna? Besos, pequeño!!

Mr Blogger pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

Bueno, todo el trasfondo era para mostrar la paradoja donde se había metido...

Vicky A. H. pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

Lo sé... Pero yo me refiero a que en ocasiones, por muy metidos que estemos en una paradoja y pensemos que no podemos, que no somos capaces de salir de ella, la ayuda para ello llega de fuera, muchas veces de forma inesperada... Besos!!

Mr Blogger pensó (ingenuamente) que alguien leería esto:

¿en forma de angelito? ¿aunque sea un angelito venenoso? :P

 

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