Invitado gentilmente por Merce de Historias de un despertar (aunque debería de haberlo hecho por inniciativa propia), y siguiendo in extremis una campaña inniciada por La huella digital y seguida por muchos compañeros y compañeras blogueros, me permito hacer una breve reflexión sobre la naturaleza humana.
Internet ha sido toda una revolución social. Nunca un ser humano había podido tener tanta información al alcance de su mano. El potencial del homo sapiens a partir de la explosión que supone la era digital subirá muchos enteros. No solo ha conseguido una amplia libertad de expresión como nunca ha tenido (aunque quieran ponerle barreras, internet es un canal de transmisión realmente poderoso y esquivo ante la censura, aunque muchas veces la sufra); la red del conocimiento es también la red del contenido y de la compartición, y la libertad de poder compartir esos contenidos es su mayor fuerza y su mayor hándicap. Por un lado potencia la colaboración y cooperación de individuos de cualquier lugar del mundo. Por otro lado, permite de igual modo que contenidos inapropiados, indebidos e inmorales también lo hagan. Internet no es solo una inmensa red de contenidos. Es una plataforma social y cultural, es un compendio de conocimientos, es un experimento sociológico, es el reflejo de la condición humana, es el alma del hombre digitalizada y atrapada en un complejo entorno tecnológico.
No, no es el alma del hombre, ni siquiera la conjunción de los espíritus vivos, cual Gaia cibernética. Pero si refleja los estados del alma y las inquietudes humanas, sus anhelos, deseos, pasiones y desviaciones. Y aquí radica parte del problema. Los seres humanos buscamos satisfacer nuestros deseos, e internet nos brinda un entorno neutral y lleno de información necesaria para ello. Y siempre hay mucha gente muy interesada en explotar la insatisfacción de las personas por dinero o para su propio interés (ya sea buscando a su vez satisfacer sus propias necesidades directa o indirectamente). Así, los hay que buscan sexo con niños o lolitas, directamente contactando con redes de pederastia o pedofilia o simplemente consumiendo el porno que generan, o incluso creando grupos de intercambio de este tipo de contenidos. La facilidad de movimiento de la información, hace que muchas veces sea difícil encontrar la fuente que genera esto, que son los verdaderos culpables. Mucha gente (muchos políticos, lobbies y grupos de control de derechos de autor entre ellos) cree que deberían ser las ISP (proveedores de servicios de internet, es decir, los que llevan el control de servidores) las que filtraran estos contenidos, atentando gravemente contra uno de los pilares de internet, que es la neutralidad de la red. Y de todas maneras, no sería la solución, estas cosas seguirían distribuyéndose como lo hacían antes de la era de la información, y solo serviría para que organizaciones con ánimo de lucro o de poder estrangularan la libertad que ahora tenemos. La verdadera solución es la autoregulación.
Así que si ves contenido sexualmente explícito con menores, te encuentras con sitios sospechosos de esos que utilizan ciertas terminologías como "angels", "lolitas", "boylover", "preteens", "girllover", "childlover", "pedoboy", "boyboy", "fetishboy" o "feet boy", todos ellos términos típicos en las búsquedas, por favor:
Internet ha sido toda una revolución social. Nunca un ser humano había podido tener tanta información al alcance de su mano. El potencial del homo sapiens a partir de la explosión que supone la era digital subirá muchos enteros. No solo ha conseguido una amplia libertad de expresión como nunca ha tenido (aunque quieran ponerle barreras, internet es un canal de transmisión realmente poderoso y esquivo ante la censura, aunque muchas veces la sufra); la red del conocimiento es también la red del contenido y de la compartición, y la libertad de poder compartir esos contenidos es su mayor fuerza y su mayor hándicap. Por un lado potencia la colaboración y cooperación de individuos de cualquier lugar del mundo. Por otro lado, permite de igual modo que contenidos inapropiados, indebidos e inmorales también lo hagan. Internet no es solo una inmensa red de contenidos. Es una plataforma social y cultural, es un compendio de conocimientos, es un experimento sociológico, es el reflejo de la condición humana, es el alma del hombre digitalizada y atrapada en un complejo entorno tecnológico.
No, no es el alma del hombre, ni siquiera la conjunción de los espíritus vivos, cual Gaia cibernética. Pero si refleja los estados del alma y las inquietudes humanas, sus anhelos, deseos, pasiones y desviaciones. Y aquí radica parte del problema. Los seres humanos buscamos satisfacer nuestros deseos, e internet nos brinda un entorno neutral y lleno de información necesaria para ello. Y siempre hay mucha gente muy interesada en explotar la insatisfacción de las personas por dinero o para su propio interés (ya sea buscando a su vez satisfacer sus propias necesidades directa o indirectamente). Así, los hay que buscan sexo con niños o lolitas, directamente contactando con redes de pederastia o pedofilia o simplemente consumiendo el porno que generan, o incluso creando grupos de intercambio de este tipo de contenidos. La facilidad de movimiento de la información, hace que muchas veces sea difícil encontrar la fuente que genera esto, que son los verdaderos culpables. Mucha gente (muchos políticos, lobbies y grupos de control de derechos de autor entre ellos) cree que deberían ser las ISP (proveedores de servicios de internet, es decir, los que llevan el control de servidores) las que filtraran estos contenidos, atentando gravemente contra uno de los pilares de internet, que es la neutralidad de la red. Y de todas maneras, no sería la solución, estas cosas seguirían distribuyéndose como lo hacían antes de la era de la información, y solo serviría para que organizaciones con ánimo de lucro o de poder estrangularan la libertad que ahora tenemos. La verdadera solución es la autoregulación.
Así que si ves contenido sexualmente explícito con menores, te encuentras con sitios sospechosos de esos que utilizan ciertas terminologías como "angels", "lolitas", "boylover", "preteens", "girllover", "childlover", "pedoboy", "boyboy", "fetishboy" o "feet boy", todos ellos términos típicos en las búsquedas, por favor:
Puede parecer que no sirve de nada, pero lo hace. Y cinco minutos de tu tiempo pueden hacer mucho por más niños de los que piensas.
Y por cierto, también denunciad cualquier otro tipo de abuso infantil, que no todo es sexo en esta vida, y los niños sufren muchas formas de abuso.




























