114 veces que nooo, que este teléfono no es, que es otro... ¿que me vaya a dónde? ¡y tu más! (por si acaso) ~ Pruébame blogger!

miércoles, 17 de julio de 2013

114 veces que nooo, que este teléfono no es, que es otro... ¿que me vaya a dónde? ¡y tu más! (por si acaso)

En una lejana abadía, escondida en el espacio más recóndito de unas montañas nevadas altas hasta tocar el cielo (realmente recónditas) de una cordillera perdida entre las brumas del tiempo (ciértamente recónditas), se encontraba el sabio monje ciego milenario que día tras día escribía sin parar la historia humana. Bueno, para hacer honor a la verdad, de vez en cuando se levantaba a hacer pis y estirar las piernas, pero bastante a menudo comía encima de los papiros y los dejaba echos un desastre (lo cual podría explicar muchas cosas sobre la evolución de la historia humana si son ciertas las teorías que dicen que nosotros nos reflejamos en las cosas que hacemos del mismo modo que las cosas terminan siendo un reflejo de nosotros... no... estooo... que el trabajo nos curte y moldea hasta que con el tiempo somos nosotros los que.. no no no, lo que quiero decir es algo similar a que los amos y los perros suelen ser muy parecidos pero de un modo más profundo y filosófico para hacerme el interesante). En fin, el caso es que últimamente estaba chocheando más de la cuenta, así que en la abadía tuvieron que apañárselas para crear un equipo especial de potenciales candidatos a sustituírle (porque tarde o temprano tendría que diñarla y había que estar preparados con algún reemplazo o algo... hacía tanto tiempo que el anciano escribiente estaba en el puesto que nadie sabía a ciencia cierta qué tenían que hacer o qué debía pasar). Lo de elegir cual ya se decidiría más tarde. El caso, como iba diciendo, es que de un tiempo a esta parte estaba un poco más para allá que para acá y sus escritos habían dejado de tener sentido. Algo de grupos de sabios, elegidos, dioses, cabellos del sobaco y cosas peores; tanto es así, que los potenciales sustitutos empezaron a denominarse por el resto de la abadía como Los Correctores. Todos los días, cogían los papiros que iba escribiendo el anciano, los leían e iban haciendo cambios sobre la marcha. Para practicar, decían ellos. Se ponían en comunión con la naturaleza, el cosmos y todo lo demás e intentaban que la historia los penetrara y los llenara con... las cosas de la historia. De vez en cuando alguno se despertaba de su profundo trance lleno de otras cosas; es lo que tienen las abadías que están en sitios realmente recónditos, sobre todo aquellas que no tienen cabras.

-Esto se está saliendo de madre- dijo uno.
-Y que lo digas. Aquí dice que hay un portal y que se lleva a tres. Y ahora parece que uno de ellos aún está y se tira por un barranco- apuntilló otro.
-Que manía tiene la gente de tirarse por los barrancos, casi se parece a Seillo, el famoso Cabello del Zobaco del potro con alas.
-Cada día está peor, tenemos que hacer algo, arreglar esto de algún modo
-Si, pero ya sabes que tocar la historia es peligroso. Nunca sabes qué puede pasar más adelante.
-Con la cantidad de mierda y restos que tienen los papiros encima, una infección seguro.
-¡No me refería a eso!
-Pues no sé, tendremos que dotar al tipo este del poder de abrir portales a otra dimensión o algo.
-¿Portales a otra dimensión? buah, ya lo que falta es que pueda viajar en el tiempo y asesinar a su abuelo.
-Pero entonces crearía una pájara dimensional de esas.
-Una paradoja, se dice paradoja. Y sólo temporal: si empezamos a hacer chapuzas con el tiempo la cagamos; y si además enlazamos con el espacio ni te cuento. ¡Podríamos destruír el universo!
-¡SIII...III...iiii...ii? digoooo noo, noo, que va... nosotros no queremos eso ¿verdad?

La mirada fulminante del otro monje dejaba bien a las claras lo que pensaba. Algo así como: ya me parecía a mi que las correcciones estaban yendo fatal y la historia (ya de por si cogida con pinzas) estaba desvariando más de la cuenta... a saber los cambios que ha hecho... y  lo que más me jode es que al final el elegido va a ser este tarugo, es como si lo viera... en fin, la humanidad puede darse por jodida.

 

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